La (a)típica comedia romántica.

Para esta semana tenía pensado escribir sobre otra película que nada tenía que ver, pero de casualidad me topé con este filme, y quería hablaros sobre él.

De título original, Je ne suis pas un homme facile (2018), Yo no soy un hombre fácil en castellano, es una película francesa original de Netflix.

La trama es bien sencilla: Un hombre se da un golpe en la cabeza y al abrir los ojos, despierta en un mundo que se ha vuelto del revés. En ese mundo distópico conoce a una chica, y se enamora. Hasta aquí la típica comedia romántica plana y repetitiva a la que estamos acostumbrados y a la que todos estaríamos dispuestos a dedicarle al menos una tarde de domingo, y así lo hice yo.

Cuál fue mi sorpresa al descubrir una película de humor ácido que podría causar picores a más de uno. La cinta nos presenta de forma cómica e irónica cómo sería una sociedad donde los roles de mujeres y hombre se intercambian, donde el sexo femenino representa los típicos tópicos del machismo de nuestra sociedad. La idea del argumento es mostrarte lo increíblemente absurdos y ridículos que son los comportamientos de las mujeres de la película personificando los estereotipos masculinos reales, y lo mucho que se puede llegar a empatizar con las reacciones y sensaciones que vive el protagonista al tener que enfrentarse a toda esa gente que se ha vuelto loca y a la que no entiende.

De esta manera, llega un momento a lo largo de la película en el que caes en la cuenta; si este tipo de conductas resultan tan disparatadas estando encarnadas por mujeres, ¿por qué no se entienden del mismo modo en la sociedad real viniendo de parte de los hombres? Todo esto aparece de un modo tan chocante, tan evidente, que no deja lugar a dudas en cuanto a la irracionalidad de las situaciones.

Para que todos sepáis de qué estoy hablando, y poder evitarlo, tendréis que ver la película.

Marina L.

no soy un hombre facil

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El cine con “mucho cuidado”

El cine con “mucho cuidado” ese que nos ha empapado las pantallas durante todo este último año. Películas a priori independientes, con un presupuesto superior al que algún día alguien hubiese deseado tener, cine que duda entre una estética excelente o un ritmo trepidante, que casi sin quererlo son operas primas, que se presentan como una lotería cinéfila descontrolada y pretenden ser una barbacoa vegana para el espectador.

Lady Bird es cine de autor. Escrita y dirigida por Greta Gerwing, que pierde la virginidad en la dirección con esta historia de drama y comedia adolescente, protagonizada por Saoirse Ronan, una adolescente encerrada en una cárcel personal, que lucha contra todo un amenazante círculo social, con el único objetivo de echar a volar, de salir de un pueblo dónde nació, creció, y se dio cuenta que no era el lugar dónde desearía estar.

Es de manual que todas las películas que tienen un nombre propio en cartel, giran en torno a una única personalidad y siempre desde un punto de vista subjetivo. Lady Bird es un juego de palabras que resume al completo la película. El personaje de Saoirse Ronan, Christine “Lady Bird” McPherson, se sitúa en el centro de un triángulo de amistad, familia y descubrimiento durante toda la película, hasta que consigue su objetivo en un clímax narrativo nada emocionante. No es casualidad que estemos hablando de encarcelamiento y este presente la religión, con personajes que para nada pretender ridiculizar la fe sino darle un toque de simpatía necesaria, más creíble que muchos de los supuestos buenos actos del ser humano. En la película los personajes secundarios nos permiten de buena manera dejar un poco de lado a la protagonista e incluso desear que alguno llevase el papel principal. Timothée Chalamet o Beanie Fieldstein, personaje al cuál hubiese preferido como protagonista.

En cuánto al ritmo de la película siento decir que la sensación de estar haciendo zapping está presente durante toda la película, sin ningún plano a destacar o alguna secuencia alejada del montaje más básico. Película que recuerda a Estiu 1993 dirigida por Carla Simón, Call Me Be Your Name dirigida por Luca Guadagnino o The Florida Project dirigida dirigida por Sean Baker. Todas estas historias giran en torno a un tema similar, tan internacional a nivel cósmico, que sin llegar a ser documental, es inevitable que de alguna manera nos veamos reflejados en ellas.

Jaime Medina

 

 

 

“FIRST MAN” Un aburrido viaje a las estrellas.

Hay que tener mucho cuidado cuándo el cine comercial empieza a secuestrar nombres de directores de trayectoria impecable, como lo es Damien Chazelle. Sin dejarnos dar un respiro, haciendo que nos miremos cara a cara con el sentimiento de fracaso personal que nos transmitía ese personaje, tan carismático y particular, que fue J.K. Simmons en Whiplash, o las ganas de tener los zapatos de Ryan Gosling en LaLaLand para aprender a bailar claqué sin ningún tipo de vergüenza. Dos películas absolutamente maravillosas, que hicieron de Damien Chazelle un gran director de nuestro tiempo.

Todo esto era antes, pero ahora voy al cine a ver la historia del hombre que consiguió pisar la luna y sin embargo me quedo completamente insatisfecho. Entiendo que narrar la historia de Neil Armstrong no es nada fácil, que las posibilidades narrativas son infinitas, pero la complejidad que se crea fuera de la historia principal del alunizaje, centrándose en la vida personal y familiar del astronauta (Una vida nada fácil). Todo esto hace que el argumento se aleje de la épica y se centre en la lenta evolución de un personaje completamente destrozado que busca la respuesta de su existencia en el esfuerzo personal de lograr poner un pie en la luna.

Quizás sea una decepción para el espectador que busca una película comercial de acción, naves espaciales y tensión interestelar. En este caso el director se centra en la mente de Neil Amstrong interpretado por Ryan Gosling, frente a su mujer, interpretada por Claire Fox. Hay que reconocer que la secuencia del alunizaje es digna de ver en bucle, o que Damien Chazelle deja claras sus referencias cinematográficas poniendo a bailar un vals a esas naves espaciales suspendidas en la inmensidad espacial. En cuanto a la estructura visual se centra en crear esa conexión íntima con el espectador, llenando la película de primeros planos y situaciones “de estar por casa” logrando varios planos generales absolutamente perfectos estéticamente hablando. Estoy seguro de que la presión de una producción de esta magnitud y de que todo el mundo necesitamos dinero para vivir pueda de alguna manera justificar este aburrido viaje a las estrellas.

Jaime Medina

El verdadero viaje a las estrellas de Damien Chazelle;

Una imaginación muy humanizada

De la mano del mismo director, Wes Anderson, Fantastic Mr. Fox (que quizá sea comentada en el futuro) se convirtió desde el primer momento en el que la vi en mi película de animación favorita, por lo que teniéndola como referencia para la nueva cinta, y estando tan alto el listón, Isla de Perros podría ser una nueva gran maravilla para mí, teniendo siempre presente la posibilidad de que precisamente por este mismo motivo, me llevase el gran chasco.

Lo cierto es que no fue así finalmente. Wes sigue sin decepcionar.

Isla de Perros (stop-motion) transcurre en Megasaki, una ciudad ficticia en Japón, donde se supone hay una gran epidemia originada por una enfermedad canina que las clases dirigentes utilizan para atemorizar a la ciudadanía. Bajo este pretexto, el señor Kobayashi, el alcalde de la ciudad, decide exiliar a todos los perros de Megasaki a una isla que se utiliza como vertedero, isla Basura. Aparece Atari, el sobrino del alcalde, que emprende un viaje a la isla de los perros para rescatar a su fiel mascota Spots. Allí comienza la búsqueda de su perro junto con una jauría de cinco, al mismo tiempo que, paralelamente en la ciudad, comienza un movimiento insurrecto que pretende sacar a la palestra las muestras de corrupción y mentiras del partido en el gobierno.

Ya durante los primeros minutos de película, me di cuenta. ¿Quiénes son estos perros y por qué tienen más personalidad que muchos de mis conocidos? Pensé yo.

La película refleja el cuidado en los detalles propios del director. No sólo tenemos unos encuadres meticulosamente creados, colores vibrantes y formas finas y detalladas. Los personajes y sus diálogos son carismáticos y potentes, cosa que se realza aún más en el contrate con el hecho de que son perros “dibujados”, pero con toques muy humanos, los que los protagonizan. Además, actores de primera talla tales como Edward Norton, Scarlett Johansoon o Bill Murray, ponen voz a algunos de nuestros personajes. Una MARAVILLA.

Dicho esto, y después de verla, aunque Fantastic Mr. Fox sigue siendo mi película de animación predilecta, Isla de Perros se ha ganado un hueco en mi corazón.

Marina L.

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La paradoja del espejo

Antes de nada quiero explicar algo; ayer me di cuenta de que tenía que solucionar algo que llevaba arrastrando durante mucho tiempo. Hace ya algún tiempo compré un espejo con la esperanza de llegar a casa y colgarlo en la puerta de mi armario, con el objetivo de poder salir a la calle con una imagen previa de mí. Pero seamos sinceros, nunca colgué el espejo ese mismo día, ni esa misma semana, tampoco ese mes, el espejo se quedó almacenado detrás de una puerta esperando que algún día fuese colgado dónde hipotéticamente debería estar.

Me di cuenta de que quizás tenía que hacer algo, buscar una solución y decidí colgar el espejo.

Me he dado cuenta de que en realidad es un objeto que usaré mucho pero que necesitaré poco.

Al final me voy a quedar con el espejo, pero me he prometido que si algún día el espejo me dice que supuestamente me he equivocado, que llevo un calcetín de cada color, miraré hacía otro lado y lo ignoraré por completo.

Mi padre del espacio exterior / My father from Sirius es una película documental del Finlandés Einari Paakkanen dónde cuenta la historia de su padre, un hombre llamado Veikko que trabaja en una simple oficina. El día del duodécimo cumpleaños de Einari, su padre le confiesa que es un enviado del espacio exterior destinado a la tierra. Durante su infancia, Einari disfruta de todo esto con su padre, le fascinan las historias que cuenta su padre, van al campo por posibles alistamientos de ovnis, pero a medida que el niño va creciendo se va dando cuenta de que su padre esta sumergido en un mundo de fantasía, que no es real y no sabe como decírselo.

Es posible que como le pasa a Veikko, conocer tan bien la ficción te lleve a preferir vivir en un mundo de ficción antes que en el real. Es lo que hacemos desde niños, cuando jugamos, cuándo hay en nosotros un instinto tan inocente e infantil que desgraciadamente se va perdiendo con los años. ¿Que pasa cuándo una mente inconformista e inteligente a su manera es reprimida en un pueblo Finlandés dónde sólo hay nieve, casas y árboles?

Puede ser que incluso se esté riendo de todos por pura diversión o que de verdad tenga un problema mental. Si juzgamos a Veikko de esta manera, también deberíamos cuestionar a escritores, cineastas, músicos, pintores por crear sus propias obras y llevarlas más allá del campo de la ficción. Otro de los personajes de este documental es la mujer de Veikko, que le da otra perspectiva a la forma de mirar el mundo del padre, sin importarla mucho todo esto, por que al final es una persona que cree a su marido por puro amor y que es sincera a su manera sin decir nunca la verdad. La mujer de Veikko representa la parte más racional del documental, el propio padre, la parte mas irracional, mientras que el hijo circula entre la inverosimilitud de la realidad y el fabuloso mundo de la ficción. Si juntamos los tres de puntos de vista, podríamos crear uno general, que realmente existe en la sociedad frente a las personas que se consideran “diferentes” al resto.

Al final la mente puede ser una compañera muy poco fiable, pero nadie huye de su vida, tan sólo busca darle otro tipo de perspectiva y de color.

Jaime Medina

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Yo hago footing. Tres días por semana, y ya con eso…

En mi anterior crítica decidí que una forma apropiada de titular cada crítica es con pequeño fragmento de algún dialogo. En la anterior ocasión no me resultó especialmente complicado, a lo largo de la película cogí el boli y abrí comillas un par de veces con varias frases con potencial, pero con esta película me ha resultado más complicado. Los quince primeros minutos me los tuve que pasar con el boli en la mano, porque era abrir la boca Eduard Fernández y tener que apuntar algo. Pongo el ejemplo del personaje de Eduard Fernández porque es, junto con Leonardo Sbaraglia, quien abre la película con la primera historia, pero podría hablar de cualquiera de todos los personajes, todos al final llevan al mismo resultado.

Pero no os puedo hablar así directamente de a qué resultado lleva eso si ni siquiera os he dicho de qué película estoy hablando. Os hablo de una gran película española, os hablo de Una pistola en cada mano. Leer más “Yo hago footing. Tres días por semana, y ya con eso…”

No sé qué título poner, tío

Mother! (2017) no me gusta. Lo voy a dejar claro desde ya, y a lo que me voy a dedicar en esta crítica es a explicar el por qué.

¿Qué tipo de película vamos a encontrar en Mother! ? ¿es un drama? ¿película de terror? ¿problemas conyugales? ¿crítica feminista? ¿temática paranormal? No se sabe.

Al menos yo no lo sé.

En principio esto no debería suponer un problema, no tenemos por qué encasillar una película en un género cinematográfico concreto y estático, pero sí me parece un problema importante no llegar a saber qué he visto, qué se pretende transmitir ni qué mensaje ha de llegarme.

Mother! es una película incómoda e irracional, que deja al espectador con una sensación extraña en el estómago, de no haber entendido qué está ocurriendo en ningún momento, y no creo que este fuese el objetivo del director.

Mother! intenta apuntar muy alto sin tener la cima muy clara.

Mother! lo intenta todo y no consigue nada.

En cuanto a la trama, en la película se nos presentan como actores principales Javier Bardem y Jennifer Lawrence.

Javier Bardem, artista, creador reconocidísimo por sus obras, se encuentra en un momento de parón profesional, con un bloqueo de inspiración. Tiene éxito, ya lo ha conseguido todo a todos los niveles, pero para él no es suficiente, y hace sufrir esa insatisfacción y frustración consigo mismo a su mujer. Él quiere más y vive obsesionado con ir un paso más allá en su arte.

Jennifer Lawrence interpreta el papel de mujer joven, dulce, servicial, quebradiza y también frustrada. Vive por y para su marido, dedicando todo su tiempo a construir un hogar remodelando la gran casa nueva a la que se han mudado. Lucha día a día con el hecho de no ser suficiente para su marido, conformándose con ser la eterna mujer a la sombra.

Los auténticos problemas aparecen cuando un matrimonio extraño llega a la casa y Bardem se muestra ante ellos con los brazos abiertos con la esperanza de que supongan un soplo de aire fresco en su vida. Empieza así una retahíla de metáforas, alegorías, referencias, de todo un poco, de una gran variedad temática. Se van intercalando torpemente imágenes en relación al ecologismo, simbolismo bíblico, feminismo y dios sabe qué más, intentando estructurar y desarrollar una trama a través de todo esto mal cogida con pinzas. El papel de la protagonista pasa en toda la película por ir de arriba abajo con la boca abierta desesperada pasando la bayeta a los muebles.

En una escena cualquiera de la película se representan estrambóticos cambios en los diálogos de los personajes sin razón alguna, que van saltando de una frase a otra, y en cuestión de minutos se pasa de una escena gore a una sexual, del drama a la locura, sin linealidad alguna.

Aronofsky, quien mucho abarca, poco aprieta.

                                                                                                                                                 Marina L.

Mother!